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sábado, 3 de febrero de 2018

LLEGA EL MALDITO FEBRERO


“En relación a la pregunta de referencia, se informa que la caza es competencia de las Comunidades Autónomas, por ello, el gobierno no tiene previsto prohibir la caza con perros”.
Ésta es la escueta respuesta por parte del gobierno a las tres preguntas que recientemente le formulé:
-¿Tiene previsto el gobierno en coordinación con las Comunidades Autónomas algún tipo de actuación para reducir el número de perros de caza abandonados?.
-¿Tiene previsto el gobierno en coordinación con las Comunidades Autónomas algún tipo de control administrativo al finalizar la presente temporada de caza?.
-¿Se ha planteado el gobierno prohibir la caza con galgos como están solicitando protectoras y organizaciones no gubernamentales animalistas?.
La única pregunta a la que ha dado respuesta directa el gobierno es ésta última, no vamos a prohibir la caza con galgos. Las otras dos las responde por omisión: No vamos a hacer nada.
El gobierno se lava las manos con la excusa de que es una competencia autonómica. Ahora bien cuando las Comunidades Autónomas legislan sobre maltrato animal el gobierno recurre al Tribunal Constitucional como ha ocurrido con la prohibición de las corridas de toros en Cataluña o con la prohibición de sacrificar a los toros en las corridas en las Illes Balears.
Pero el problema de los perros de caza, principalmente galgos y podencos es grave. Diversas organizaciones y protectoras alertan que  el número de perros de caza abandonados está aumentando exponencialmente en los últimos tres años y que la situación va a peor, abandono en calles, campos y carreteras, muchas veces heridos y con fracturas, sobre todo en la época de caza.
También denuncian un aumento muy significativo de cachorros que lo atribuyen a que la selección y descarte de los perros se está haciendo ahora a edades más tempranas y temen la llegada del mes de Febrero cuando acaba la temporada de caza al verse desbordadas y sin medios ni recursos para hacer frente a esta situación.
Se calcula que, de raza galgo, 50.000 perros son abandonados cada año al finalizar la temporada de caza, si bien los datos oficiales no reflejan esta realidad. Así según los datos ofrecidos por el gobierno a preguntas de mi compañera Maribel Mora, en 2016 fueron incoadas 113 infracciones penales relativos a galgos y 151 en relación a otros perros de caza y 1.401 infracciones administrativas relativas a galgos y 2.183 en relación a otros perros de caza.

Según datos de la propia Guardia Civil, alrededor del 40% de los perros afectados por algún tipo de maltrato animal son galgos y otros perros de caza.
Sea como sea, las cifras abruman y rara es la semana que no vemos duras imágenes de galgos abandonados malheridos y famélicos, muertos en el fondo de pozos o ahorcados en árboles y los refugios y protectoras no dan abasto.
El Estado español sigue siendo el único de la Unión Europea que permite la caza con galgos.
Estamos en una legislatura que creo (y deseo) será de inflexión en relación a los derechos de los animales. La prohibición de cortar el rabo a los perros, también a los de caza, el apoyo unánime para considerar a los animales seres sintientes y no cosas y algunas iniciativas pendientes de debatirse como incluir en la educación la empatía hacia los animales o la recientemente presentada iniciativa para incluir en el Código Penal el maltrato a animales salvajes no dejan de ser un reflejo del sentir social sobre la defensa de los derechos de los animales.
Y también, cada día son más las voces que reclaman la prohibición de la caza con perros por el maltrato que conlleva.
Y llega febrero, y termina la temporada de caza en España. Y empieza Febrero, el miedo de los galgos. Título de un recomendable documental sobre la realidad en España de los galgos.
El 4 de febrero, se van a celebrar en 31 ciudades españolas y en otras ciudades de Francia, Italia y Bélgica manifestaciones contra la caza y el abandono, maltrato y matanza de perros llamados de caza. Allí nos veremos y bien acompañados.
(Artículo publicado originalmente en la Revista Treball el 1 de febrero con el título Arriba el maleït febrer)